Un médico de Ifema: «Los niños deberían estar en espacios abiertos, y con cuanta menos gente, mejor»

[ABC.es]

Hace un mes que Pablo Barreiro, médico adjunto del servicio de medicina interna en la Sección de Enfermedades Infecciosas y Tropicales, del Hospital Carlos III – La Paz, trabaja incansablemente haciendo labores asistenciales con enfermos de coronavirus en el hospital de campaña de Ifema. Sus conocimientos sobre la enfermedad los difunde generosa y diariamente por su interesante cuenta de Twitter, llamada acertadamente @VolcanCOVID19

Por la mañana el Gobierno anunciaba que los menores de 12 años podrían acompañar a sus padres de tiendas, en lugar de dar paseos al aire libre, como se esperaba, y por la tarde el ministro Salvador Illa se veía obligado a rectificar y a permitir paseos en el exterior. ¿Qué le parece la situación?

Lo de por la mañana parecía un planteamiento muy práctico desde el punto de vista político, de control, pero no se ponía en el lugar de un niño de menos de 14 años, que lo que quiere es montar en bici, o en patinete… Entiendo que tienen miedo de no poder controlar la situación. Habrá ver qué pasa, si hay un repunte…

De todas formas, hacer cola en un supermercado no parece lo más idóneo para evitar contagios, sino todo lo contrario.

Meter a un niño en un sitio cerrado, y siempre que haya mayor concentración de personas, por supuesto, desde el punto de vista epidemiológico, no hay ninguna duda no tiene sentido. Mejor llevarlo a un lugar abierto, donde el aire circule, que a un lugar lleno de gente.

Vayan a donde vayan, se da por hecho que tendrán que ir con mascarilla, guardar distancia social, mantener una higiene de manos extrema… Aunque todavía no han concretado.

Las mascarillas tienen que ser de calidad, no valen las caseras, que no protegen y por supuesto que tienen que lavarse las manos. Entiendo que hayan empezado por los niños porque son población de menos riesgo, porque en ellos la enfermedad es menos grave… Pero deben garantizar que se vayan a exponer lo menos posible. La mascarilla te protege de infentarte por vía respiratoria pero no por vía de contacto. Si el niño toquetea una superfie infectada, manipula mucho… y después se lleva el dedo al ojo, ya se ha infectado. Puede dar lugar a una falsa seguridad de control.

Desde el punto de vista médico, ¿cuál es el entorno con menos riesgo de infectarse?

En campo abierto y lo mas lejos de otra persona que se pueda.

¿Y desde un punto de vista epidemiológico?

Hay un problema muy gordo, que es el no poder disponer de esas pruebas de anticuerpos que nos habrían sido de mucha utilidad. Va a ser muy difícil el protocolarizar o escalonar las medidas. Nos falta una información muy, muy importante para planificar las medidas de desescalamiento, que es saber qué porcentaje de la población española ha pasado ya la infección. No es lo mismo que la haya pasado un 12% o un 15%, cuanto mayor sea el porcentaje, menos peligro para que la infección se descontrole. Aunque luego habrá muchas diferencias según qué áreas. La seroprevalencia en Madrid será mayor que en Canarias o en Andalucía, donde obviamente el número de infectados ha sido menor. Esto es importante. El test serológico ayudaría mucho a desescalar las medidas. Pero los test o faltan, o no valen… La cuestión es que esto ocurre a nivel europeo. Ha habido una falta de validación de test, y en Europa no hay ningún test muy fiable, con lo cual nos va a resultar complicado.

¿Habría que hacerles test a la población infantil también?

Ayudaría mucho ver cuantas personas lo han pasado para ver si podemos tomar medidas más ambiciosas y sí, sería importante saber si los menores lo han pasado. Se había planteado hacer una prospección e incluir a los niños. Los menores tienen particular interés porque han podido pasar la enfermedad con muy pocos síntomas. Un adulto puede sospechar que ha pasado el coronavirus, porque haya tenido un gripazo unos días… Pero los chavales son parcialmente asintomáticos, y son vectores. Lo pasan y lo pueden contagiar.

Necesitamos los test serológicos urgentemente. Esto ayudaría mucho a todos los niveles a la hora de planificar todas las medidas, no solo las que implican la vuelta al trabajo, sino también aquellas relacionadas con la vuelta a la vida familiar, a su organización. Para saber si los niños pueden volver a ver a los abuelos, por ejemplo… Ahora mismo los test son la herramienta más importante. Todo lo demás vendrá después. Si no, vamos a seguir dando palos de ciego.

Carlota Fominaya

Fotografía: Unsplash

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